Historias que inspiran nuevos comienzos
Conoce experiencias reales de personas que incorporaron productos MedPlastic en el cuidado de sus cicatrices y procesos de recuperación.
Cada cicatriz tiene un proceso.
Cuidarla desde el momento adecuado puede marcar una diferencia en tu rutina.
Conocer historias ↓“No quise esperar a que mi cicatriz se marcara más para empezar a cuidarla.”
Después de mi cirugía, una de las cosas que más me preocupaba era cómo iba a quedar mi cicatriz. La herida ya había cerrado, pero igual sentía la zona sensible, un poco tirante y tenía miedo de que con el tiempo se marcara más.
Empecé a usar LÉGER para cuidar la cicatriz directamente y VIT PRAGMA como parte de mi recuperación. Con LÉGER sentía la piel mucho más hidratada y cómoda, y poco a poco fui notando que la zona se veía y se sentía mejor.
Lo que más me gustó fue sentir que estaba haciendo algo por mi cicatriz desde el inicio, no esperando a que apareciera un problema para recién cuidarla. VIT PRAGMA también me dio la tranquilidad de complementar mi recuperación desde el interior.
Con el tiempo fui viendo la evolución de mi cicatriz y me sentí mucho más tranquila con el proceso. Para mí, usar ambos productos fue una forma de cuidar mi recuperación de una manera más completa.
“Entendí que retirar el queloide era solo una parte del proceso; después también tenía que cuidar la nueva cicatriz.”
Después de que me retiraron el queloide, mi principal preocupación era volver a pasar por lo mismo. Ya había vivido lo incómodo que era tener una cicatriz tan notoria, así que esta vez quería cuidarla desde que la herida estuviera completamente cerrada.
Empecé a usar LÉGER como parte del cuidado de mi cicatriz y Repair Block para proteger la zona del sol. Con LÉGER sentía la piel hidratada y mucho más cómoda, sobre todo porque al inicio tenía esa sensación de tirantez propia de una cicatriz reciente.
También fui muy constante con Repair Block porque no quería descuidar el color de la cicatriz cuando salía o me exponía al sol.
Con el paso de las semanas fui sintiéndome más tranquilo al ver cómo iba evolucionando. Para mí, lo más importante fue entender que retirar el queloide era solo una parte del proceso y que después también tenía que cuidar la nueva cicatriz.
“Lo que más valoré fue sentir que por fin estaba haciendo un cuidado específico para el tipo de cicatriz que tenía.”
Mi cicatriz estaba en la pierna y con el tiempo empezó a crecer y a verse más abultada. Cuando me dijeron que era un queloide, sí me preocupé bastante, sobre todo porque era una zona visible y no sabía qué podía hacer para cuidarla.
Empecé a usar LÉGER junto con las láminas de silicona UltraSkin. LÉGER me ayudaba a mantener la piel hidratada y más cómoda, mientras que la lámina se convirtió en parte de mi rutina diaria para cuidar el relieve de la cicatriz.
Al principio pensé que sería complicado ser constante, pero poco a poco me acostumbré. Lo que más valoré fue sentir que por fin estaba haciendo un cuidado específico para el tipo de cicatriz que tenía y no simplemente aplicándome cualquier crema.
Ha sido un proceso de paciencia y constancia, pero ahora entiendo mucho mejor mi cicatriz y la importancia de seguir cuidándola.
“Al estar mi cicatriz en una zona que se mueve tanto, sentir la piel hidratada y cómoda hizo una gran diferencia en mi rutina.”
Después de mi operación de rodilla, cuando la herida ya había cerrado, empecé a notar que la piel de la zona se sentía tirante, sobre todo al mover la pierna. Fue ahí cuando decidí prestarle más atención a mi cicatriz y empecé a usar LÉGER.
Lo incorporé a mi rutina todos los días y algo que me gustó mucho fue cómo se sentía la piel después de aplicarlo: más hidratada, suave y cómoda. Al estar la cicatriz justo en la rodilla, para mí era importante sentir bien la piel en una zona que está en movimiento constantemente.
Poco a poco fui notando cómo mi cicatriz iba evolucionando y eso me motivó a seguir cuidándola. Ahora LÉGER es parte de ese cuidado diario y me gusta saber que estoy acompañando a mi piel mientras continúa recuperándose.
“Aprendí que cuidar mi cicatriz no era esconderla, sino protegerla todos los días.”
Tuve un accidente en el brazo y, cuando la herida finalmente cerró, empecé a fijarme mucho más en cómo estaba quedando la cicatriz. Al estar en una zona visible, quería cuidarla bien y evitar descuidarla en actividades tan normales como salir de casa o exponerme al sol.
Empecé a usar las láminas de silicona UltraSkin y Repair Block como parte de mi rutina. Las láminas me ayudaron a mantener un cuidado constante sobre la cicatriz, y Repair Block se volvió indispensable para proteger la zona cada vez que estaba expuesta.
Lo que más me gustó fue sentir que podía seguir con mi día a día sin dejar de cuidar mi cicatriz. Poco a poco fui aprendiendo que no se trata solo de cubrirla, sino de protegerla y ser constante con el cuidado.
“Después de lo que viví, entendí que cuidar mis pies todos los días también es cuidar mi movilidad.”
Después de que me amputaron un dedo del pie, empecé a tomar mucho más en serio el cuidado de mis pies. Fue una experiencia que me hizo entender que, teniendo diabetes, no podía pasar por alto cambios en la piel que antes podían parecerme pequeños.
Empecé a incorporar DiabeProtecPie como parte de mi rutina de cuidado, aplicándolo sobre la piel cerrada y especialmente en las zonas que necesitaban mayor hidratación. También aprendí a revisar mis pies con más frecuencia y a estar atento a cualquier cambio.
Lo que más valoro es haber convertido el cuidado de mis pies en un hábito para estar sano para mí y mi familia. Ahora entiendo que mantener la piel hidratada y prestar atención a tiempo es muy importante.
“Aprendí que no tengo que esperar a tener una lesión para empezar a cuidar mis pies.”
Tenía los pies muy resecos, con fisuras y bastante callosidad. Al principio podía parecer simplemente piel seca, pero teniendo diabetes entendí que esos cambios necesitaban más atención y que debía ser más constante con el cuidado de mis pies.
Empecé a usar DiabeProtecPie como parte de mi rutina diaria, principalmente en los talones y en las zonas más resecas. Poco a poco fui prestando más atención a la hidratación de mi piel y a revisar mis pies para detectar cualquier cambio.
Lo que más me gustó fue sentir que estaba haciendo algo todos los días por el cuidado de mis pies. Aprendí que no tengo que esperar a que aparezca una lesión para empezar a prestarles atención, sino mantener una rutina constante de cuidado.
Tu historia también puede tener un nuevo capítulo
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